viernes, 10 de diciembre de 2010

Duros inviernos

A veces me molesta, o mejor dicho, me saca totalmente la gente que se queja por cosas tan superficiales. Si supieran que hay cosas horribles que la gente pasa a lo largo de su vida, y me encuentro con que una amiga se pone mal porque no le alcanza para comprarse determinada prenda de ropa, o con que una nena de a penas 13 años llore porque un chico no le da bola y demás...

Hoy me acordé no sé bien con qué comentario que me hizo seguramente mi mamá. Hace muchos años, alrededor del 2003 aproximadamente, no me acuerdo bien, mi mamá se quedó sin trabajo, de mi papá no se podía esperar nunca nada, mi hermana y yo teníamos entre 15 y 10 años, y no podíamos ser de ayuda alguna. Fue hace tanto tiempo, que ya no recuerdo cuántos días fueron los que pasaron en ese invierno, que nos faltó TODO.

Me acuerdo que yo sólo tomaba té y los saquitos los volvía a guardar por si la cosa se ponía seria y teníamos que aguantar más tiempo. Mi mamá sólo tomaba mate y mi hermana comía unos kellogs sin azúcar que había comprado mi mamá mucho tiempo antes.


Así estuvimos unos cuántos días. Algo que por suerte mi memoria con el paso de los años fue borrando un poco... Pero ese invierno lo sufrí, me dolió muchísimo ver cómo sufría mi mamá cada noche por no poder darnos de comer, con sólo 10 años supe lo que era que tu papá, esa persona que te dió la vida, te de la espalda por completo, ya que su ayuda fue totalmente NULA.
Yo gracias a Dios, lo sufrí por unos días, pero ¿Y la gente que lo sufre durante el año? ¿La gente que por más que lo intente, no consigue trabajo en este país? ¿Y los indigentes que están en la calle y lo perdieron todo?



martes, 4 de mayo de 2010

Y todo se transforma

Y bueno, con mi vida, yo por lo menos seguí. O tuve que hacerlo, ya que no me facilitaban opciones. Quise escaparme de mi casa oficialmente, cuando tenía 8 años. No tenía ni la más pálida idea de lo que era salir sola de una casa, mantenerme, trabajar, cuando apenas sabía leer y sumar. Pero nunca lo hice realidad. Siempre fue más un sueño que algo decidido por hacer.

Muy probablemente sin esperanzas, iba al colegio y lo que menos quería era hacer amigos. Me sentía ¿superior? (no sé si será esa la palabra) al no tener amigos imaginarios o no hablarle a las muñecas. No soportaba la idea de permanecer tanto tiempo en un lugar con tantos niños, cuando yo misma era una de ellos. Quizás será por ciertas cosas que tuve que pasar que me hisieron perder ciertas cosas de la niñez.

De chica siempre tenía miedo. A todo. Cuando mi papá todavía vivía en mi casa, siempre tuve miedo de que mi mamá nos abandonara, y nos dejara con él. Lo tenía como una gran persona, quizás hasta como un ejemplo a seguir, pero lo último que quería, es que a cargo mío y de mi hermana, estuviera él. Y mucho menos después de aquel suceso que marcó un antes y un después en mi familia.


*Disculpen por no subir más seguido, realmente no ando con muchos tiempos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Son solo recuerdos que tuve ultimamente, pero desde que creé este blog, más que todo para volver a recordar ciertas cosas del pasado, me estuve acordando de ciertas cosas que bloqueé automáticamente de mi mente.



Estábamos en un supermercado, muy cerca de casa, para ser más exactos, a unas dos o tres cuadras. Hisimos las compras mi papá, mi hermana que en ese momento tenía 10 años, y yo 5, y nos fuimos derecho al estacionamiento con las bolsas para dejarlas en el auto. Nos compró dos helados y nos dijo que lo esperaramos que en un rato volvía. Tardó lo suficiente como para que empezara a llorar y a pensar lo que siempre pensaba de chiquita, que alguno de los dos nos abandonara a mi hermana o a mí.

Volvió algo enojado y molesto, como si algo le hubiera pasado en esos minutos que estuvo ausente. Pero ni mi hermana ni yo nos animamos a preguntarle. Nos dejó en casa, bajó las bolsas y automáticamente se fue. Y cuando entré al taller de mi mamá, para contarle todo lo que habíamos echo, lo primero que ví fueron manchas verdes en el techo. Y mi mamá con los ojos rojos sentada en una de las máquinas. Hablando por teléfono y haciendo ya (creo) la segunda denuncia hacia él.

Lo poco que me llegaron a contar lo tuve que conectar con lo que escuchaba a través de las paredes de mi cuarto, que él nos dejó en el estacionamiento porque algo le molestó de mi mamá, y fue hasta mi casa a pelear, no recuerdo si llegó a golpearla, pero lo que sí se es que en ese momento, mi mamá estaba tomando mate, y él en un intento de levantarle la mano, de un golpe lo tiró por los aires, dejando las manchas verdes en el techo blanco recién pintado, que nunca más se fueron.

jueves, 8 de abril de 2010

Roles cambiados

Siempre lo pensé... Mi hermana actuó de padre y madre para mí siempre. En especial en mi infancia. Es algo que no le puedo reprochar jamás...



Si no estoy mal, era a la vuelta de casa, y si mi memoria no me falla, tenía alrededor de cinco años y estaba oscureciendo. Había llovido los días anteriores y había charcos, baldozas flojas y hojas atascadas de ese otoño por todas partes.
Me caí, así de la nada, en un charco de barro. Mi papá en vez de levantarme se echó a reir. Y mi hermana como siempre, atrás mío, levantándome y secándome las lágrimas. Mi papá siguió de largo.
Uno de otros tantos actos de mi querido padre hacia mí.



Después me acuerdo así como si nada, en la comunión de mi hermana. A él ya lo habían desalojado de mi casa, pero como acto de "buen padre" presenció 5 minutos de la misa. Y se fue antes que nadie, con la hermana de la que unos años más tarde sería mi madrina de bautismo (Me bautizaron a los 8 años). Ellos dos iban atrás mío, y yo adelante, llendo para mi casa, llorándo sola y en silencio porque mi mamá se había quedado en la Parroquia con mi hermana, sacándose fotos y demás cosas... Tenía miedo de que me secuestrara y me alejara de mi familia, tenía miedo de que la hermana de mi madrina fuera su cómplice. Yo no entendía nada, y esas 4 cuadras que separaban la Iglesia de mi casa me parecieron eternas.


Por suerte no fue así, pero no fue la única vez que sentí ese miedo siendo tan chica. Y más aún cuando me enteré de que él mismo quería raptar a mi hermana y llevársela a otra provincia.

domingo, 28 de febrero de 2010

Y asi fueron sucediendo las cosas

1999 decía un calendario de futbol de mi papá, de river, una de las pocas cosas que habían quedado de él, después de que una asistente social, y unas llamadas a la policía, obligaran a que desaloje la casa. Ese año que empecé el colegio, triste. Con bronca quizás. No sé. Todos empezaban con ambos padres. En esa época todavía no eran tan comunes tener padres separados. Yo llegaba y él miraba mi cuaderno, para ver si estaba todo bien, y siempre estaba perfecto. Quería, que fuera perfecto, y siempre lo lograba. Notas perfectas en todas las materias. Pero él, sólo venía a casa una vez cada dos días. Yo siempre hacía la cuenta, "Si papá vino hoy, va a venir pasado", "Como vino ayer, va a venir mañana" y siempre nos dejaba algo de plata para mi hermana y para mí... Cosa que no servía de mucho...


No tenía muchos amigos ese año, tampoco estuve interesada en hacerlos, sólo una amiga, Cintia, ese año, fue el primero en haber ido a una fiesta de cumpleaños. Tenía 6 años y no sabía lo que era ir a la casa de algún nene de jardín, cole, vecino, vida exterior resumida en pocas palabras. Y ese año, Cintia fue inseparable. Me acuerdo haber pasado su cumpleaños ahí, ella en mi casa, y yo en la de ella, me acuerdo también de sus padres, que eran realmente muy buenos conmigo, pero que más adelante los iba a empezar a detestar un poco... También me acuerdo de su hermana Carolina, que se hiso amiga de mi hermana, las dos de la msima edad, 11 años, así que con más razón vivíamos juntas.


Pero como teníamos una maestra la cual nos gritaba, e insultaba, incluso en una oportunidad, me agarró de los pelos y me puso en un rincón porque al yo tener problemas de audición temporales, no había escuchado que dijo que nos sentaramos (cosa que no justifica lo que ella nos hacía al curso entero). Así que ese año mi mamá me cambió de curso, y años más tarde esa "maestra" llamada Norma iba a ser despedida por malos tratos y mcuhísimas quejas de padres y alumnos. Así empecé segundo grado, en el D, y a Cintia no la veía casi nunca, así que de a poco empecé a intentar hacer otro tipo de amigos, pero con muchos intentos fallidos, hasta que encontré a Ayelén, una nena que había repetido segundo grado, y que termino en mi curso, las dos nuevas y las dos totalmente marginadas por el resto.


Ella era algo rara, pero muy alegre, aunque lo que me acuerdo muchísimo era su autoestima baja... Ella vivía con sus dos abuelos a los que llamaba "papá y mamá", y su tío y a su mamá la veía cada tanto... Pero aún así, teniendo muchísimos problemas con la madre y su novio, ella siempre alegre para conmigo, algo que después de la separación de mis papás, necesitaba mucho.
Mis notas seguían brillando, pero ya no eran para él, que ya ni miraba mi cuaderno de colores, que decoraba para que se viera algo mejor, simplemente venía a casa a hablar cosas con mi hermana, que si bien tenía cinco años más que yo, aún era una nena, y ya la estaba obligando a que se armara un futuro de universidad.

miércoles, 24 de febrero de 2010

De a poquito

Y sí. De a poquito me di cuenta que realmente los gritos que escuchaba del cuarto de mis viejos, no eran de que estaban hablando muy fuerte (ni de sexo) sino que mi papá intentaba golpearla. Igual, varias veces pelearon y discutieron en frente mío y de mi hermana. Lo de mi papá es algo complicado. Él ya tenía otro hijo con una mujer... A la cual nos llegó el rumor de que terminó en silla de ruedas por su culpa. Daniel se llamaba. O se llama, eso no sé. También me enteré de que soy "tía". Bueno... Igual no me considero tal, porque no lo siento hermano, y tampoco lo es. El debe rondar los 30 y pico, o un poco más...

Nunca pero nunca en mi vida, pude realmente saber cómo se conocieron. Nunca se los pregunté tampoco, solo se que fue en un bar de San Telmo. Así, como si nada, se conocieron en un lugar de San Telmo, y me tuvieron a mi hermana y a mí. Las cosas que ellos explican, son siempre muy pero muy simples. Nunca van a hondar en detalles, pero tampoco me dan pie a preguntar, por miedo será... No sé. La última vez que se lo pregunté, fue el año pasado, estaba mi mejor amiga, y casi se pone a llorar... "No quiero hablar de eso" me dijo. Ok, eso ya desde ahí me hiso preguntarme mil cosas más.

Igual como siempre digo, nunca tuve la re-relación con ella, simplemente nunca nos llevamos muy bien que digamos. Y ya a esta altura de mi vida no me interesa... Me acuerdo que en la primaria, todos los chicos iban de mala gana al colegio porque querían estar en sus casas. Yo no veía la hora de ir para poder estar lejos de ahí. Y tener algo de vida social que una nena de 5 años puede tener... Aparte nunca me dejaban salir. Obvio que no, tenía 5 años, no iba a salir sola a la calle, ni tampoco ellos tenían tiempo de llevarme a algun lado. A la plaza iba a la noche, donde no había ni un solo nene para jugar. Eso me hacía feliz porque tenía todas las hamacas para mí, podía elegir todo lo que yo quisiera, pero cuando fui creciendo ya me daba tristeza.

Me llevaba mi papá, porque mi mamá trabaja en la casa con la máquina todo el día... Y casi toda la noche. Se levantaba para bañarnos a mi hermana y a mí, para cocinar y quizás limpiar algo. Él, típico machista, se levantaba e iba a su taller, que por cierto, nos llenaba la casa de cucarachas. Sí, cucarachas, y a la noche generalmente volvía tarde. Me acuerdo una vez, que mi mamá esperó hasta que saliera, y lo siguió, mi hermana a su lado y yo del otro, agarradas de la mano, sin entender nada. Hasta que caminando un par de cuadras, y haciendo un atajo, agarró el auto al cual se había subido mi papá... Con una mujer. Ahora que me acuerdo era como si mi mamá ya supiera el camino, y sabía ya donde iba a estar. Semáforo en rojo, y gritos de por medio. Yo ese día no entendí nada. Pero desde ese día, la imagen de mi "papá" se fue derecho al tacho.

Comienzo

Algo de qué escribir, surgiendo ya de otro blog, sin importar los seguidores ni los comentarios. A los que leen, gracias.