domingo, 28 de febrero de 2010

Y asi fueron sucediendo las cosas

1999 decía un calendario de futbol de mi papá, de river, una de las pocas cosas que habían quedado de él, después de que una asistente social, y unas llamadas a la policía, obligaran a que desaloje la casa. Ese año que empecé el colegio, triste. Con bronca quizás. No sé. Todos empezaban con ambos padres. En esa época todavía no eran tan comunes tener padres separados. Yo llegaba y él miraba mi cuaderno, para ver si estaba todo bien, y siempre estaba perfecto. Quería, que fuera perfecto, y siempre lo lograba. Notas perfectas en todas las materias. Pero él, sólo venía a casa una vez cada dos días. Yo siempre hacía la cuenta, "Si papá vino hoy, va a venir pasado", "Como vino ayer, va a venir mañana" y siempre nos dejaba algo de plata para mi hermana y para mí... Cosa que no servía de mucho...


No tenía muchos amigos ese año, tampoco estuve interesada en hacerlos, sólo una amiga, Cintia, ese año, fue el primero en haber ido a una fiesta de cumpleaños. Tenía 6 años y no sabía lo que era ir a la casa de algún nene de jardín, cole, vecino, vida exterior resumida en pocas palabras. Y ese año, Cintia fue inseparable. Me acuerdo haber pasado su cumpleaños ahí, ella en mi casa, y yo en la de ella, me acuerdo también de sus padres, que eran realmente muy buenos conmigo, pero que más adelante los iba a empezar a detestar un poco... También me acuerdo de su hermana Carolina, que se hiso amiga de mi hermana, las dos de la msima edad, 11 años, así que con más razón vivíamos juntas.


Pero como teníamos una maestra la cual nos gritaba, e insultaba, incluso en una oportunidad, me agarró de los pelos y me puso en un rincón porque al yo tener problemas de audición temporales, no había escuchado que dijo que nos sentaramos (cosa que no justifica lo que ella nos hacía al curso entero). Así que ese año mi mamá me cambió de curso, y años más tarde esa "maestra" llamada Norma iba a ser despedida por malos tratos y mcuhísimas quejas de padres y alumnos. Así empecé segundo grado, en el D, y a Cintia no la veía casi nunca, así que de a poco empecé a intentar hacer otro tipo de amigos, pero con muchos intentos fallidos, hasta que encontré a Ayelén, una nena que había repetido segundo grado, y que termino en mi curso, las dos nuevas y las dos totalmente marginadas por el resto.


Ella era algo rara, pero muy alegre, aunque lo que me acuerdo muchísimo era su autoestima baja... Ella vivía con sus dos abuelos a los que llamaba "papá y mamá", y su tío y a su mamá la veía cada tanto... Pero aún así, teniendo muchísimos problemas con la madre y su novio, ella siempre alegre para conmigo, algo que después de la separación de mis papás, necesitaba mucho.
Mis notas seguían brillando, pero ya no eran para él, que ya ni miraba mi cuaderno de colores, que decoraba para que se viera algo mejor, simplemente venía a casa a hablar cosas con mi hermana, que si bien tenía cinco años más que yo, aún era una nena, y ya la estaba obligando a que se armara un futuro de universidad.

miércoles, 24 de febrero de 2010

De a poquito

Y sí. De a poquito me di cuenta que realmente los gritos que escuchaba del cuarto de mis viejos, no eran de que estaban hablando muy fuerte (ni de sexo) sino que mi papá intentaba golpearla. Igual, varias veces pelearon y discutieron en frente mío y de mi hermana. Lo de mi papá es algo complicado. Él ya tenía otro hijo con una mujer... A la cual nos llegó el rumor de que terminó en silla de ruedas por su culpa. Daniel se llamaba. O se llama, eso no sé. También me enteré de que soy "tía". Bueno... Igual no me considero tal, porque no lo siento hermano, y tampoco lo es. El debe rondar los 30 y pico, o un poco más...

Nunca pero nunca en mi vida, pude realmente saber cómo se conocieron. Nunca se los pregunté tampoco, solo se que fue en un bar de San Telmo. Así, como si nada, se conocieron en un lugar de San Telmo, y me tuvieron a mi hermana y a mí. Las cosas que ellos explican, son siempre muy pero muy simples. Nunca van a hondar en detalles, pero tampoco me dan pie a preguntar, por miedo será... No sé. La última vez que se lo pregunté, fue el año pasado, estaba mi mejor amiga, y casi se pone a llorar... "No quiero hablar de eso" me dijo. Ok, eso ya desde ahí me hiso preguntarme mil cosas más.

Igual como siempre digo, nunca tuve la re-relación con ella, simplemente nunca nos llevamos muy bien que digamos. Y ya a esta altura de mi vida no me interesa... Me acuerdo que en la primaria, todos los chicos iban de mala gana al colegio porque querían estar en sus casas. Yo no veía la hora de ir para poder estar lejos de ahí. Y tener algo de vida social que una nena de 5 años puede tener... Aparte nunca me dejaban salir. Obvio que no, tenía 5 años, no iba a salir sola a la calle, ni tampoco ellos tenían tiempo de llevarme a algun lado. A la plaza iba a la noche, donde no había ni un solo nene para jugar. Eso me hacía feliz porque tenía todas las hamacas para mí, podía elegir todo lo que yo quisiera, pero cuando fui creciendo ya me daba tristeza.

Me llevaba mi papá, porque mi mamá trabaja en la casa con la máquina todo el día... Y casi toda la noche. Se levantaba para bañarnos a mi hermana y a mí, para cocinar y quizás limpiar algo. Él, típico machista, se levantaba e iba a su taller, que por cierto, nos llenaba la casa de cucarachas. Sí, cucarachas, y a la noche generalmente volvía tarde. Me acuerdo una vez, que mi mamá esperó hasta que saliera, y lo siguió, mi hermana a su lado y yo del otro, agarradas de la mano, sin entender nada. Hasta que caminando un par de cuadras, y haciendo un atajo, agarró el auto al cual se había subido mi papá... Con una mujer. Ahora que me acuerdo era como si mi mamá ya supiera el camino, y sabía ya donde iba a estar. Semáforo en rojo, y gritos de por medio. Yo ese día no entendí nada. Pero desde ese día, la imagen de mi "papá" se fue derecho al tacho.

Comienzo

Algo de qué escribir, surgiendo ya de otro blog, sin importar los seguidores ni los comentarios. A los que leen, gracias.