miércoles, 14 de abril de 2010

Son solo recuerdos que tuve ultimamente, pero desde que creé este blog, más que todo para volver a recordar ciertas cosas del pasado, me estuve acordando de ciertas cosas que bloqueé automáticamente de mi mente.



Estábamos en un supermercado, muy cerca de casa, para ser más exactos, a unas dos o tres cuadras. Hisimos las compras mi papá, mi hermana que en ese momento tenía 10 años, y yo 5, y nos fuimos derecho al estacionamiento con las bolsas para dejarlas en el auto. Nos compró dos helados y nos dijo que lo esperaramos que en un rato volvía. Tardó lo suficiente como para que empezara a llorar y a pensar lo que siempre pensaba de chiquita, que alguno de los dos nos abandonara a mi hermana o a mí.

Volvió algo enojado y molesto, como si algo le hubiera pasado en esos minutos que estuvo ausente. Pero ni mi hermana ni yo nos animamos a preguntarle. Nos dejó en casa, bajó las bolsas y automáticamente se fue. Y cuando entré al taller de mi mamá, para contarle todo lo que habíamos echo, lo primero que ví fueron manchas verdes en el techo. Y mi mamá con los ojos rojos sentada en una de las máquinas. Hablando por teléfono y haciendo ya (creo) la segunda denuncia hacia él.

Lo poco que me llegaron a contar lo tuve que conectar con lo que escuchaba a través de las paredes de mi cuarto, que él nos dejó en el estacionamiento porque algo le molestó de mi mamá, y fue hasta mi casa a pelear, no recuerdo si llegó a golpearla, pero lo que sí se es que en ese momento, mi mamá estaba tomando mate, y él en un intento de levantarle la mano, de un golpe lo tiró por los aires, dejando las manchas verdes en el techo blanco recién pintado, que nunca más se fueron.

jueves, 8 de abril de 2010

Roles cambiados

Siempre lo pensé... Mi hermana actuó de padre y madre para mí siempre. En especial en mi infancia. Es algo que no le puedo reprochar jamás...



Si no estoy mal, era a la vuelta de casa, y si mi memoria no me falla, tenía alrededor de cinco años y estaba oscureciendo. Había llovido los días anteriores y había charcos, baldozas flojas y hojas atascadas de ese otoño por todas partes.
Me caí, así de la nada, en un charco de barro. Mi papá en vez de levantarme se echó a reir. Y mi hermana como siempre, atrás mío, levantándome y secándome las lágrimas. Mi papá siguió de largo.
Uno de otros tantos actos de mi querido padre hacia mí.



Después me acuerdo así como si nada, en la comunión de mi hermana. A él ya lo habían desalojado de mi casa, pero como acto de "buen padre" presenció 5 minutos de la misa. Y se fue antes que nadie, con la hermana de la que unos años más tarde sería mi madrina de bautismo (Me bautizaron a los 8 años). Ellos dos iban atrás mío, y yo adelante, llendo para mi casa, llorándo sola y en silencio porque mi mamá se había quedado en la Parroquia con mi hermana, sacándose fotos y demás cosas... Tenía miedo de que me secuestrara y me alejara de mi familia, tenía miedo de que la hermana de mi madrina fuera su cómplice. Yo no entendía nada, y esas 4 cuadras que separaban la Iglesia de mi casa me parecieron eternas.


Por suerte no fue así, pero no fue la única vez que sentí ese miedo siendo tan chica. Y más aún cuando me enteré de que él mismo quería raptar a mi hermana y llevársela a otra provincia.